“Circuito W” en Torres del Paine

Want create site? With Free visual composer you can do it easy.

Todos los que me conocen saben que siempre tengo algo nuevo que contarles, es que las ideas vienen a mí una tras otra, y por lo mismo, estoy constantemente planificando diversas rutas. Y así fue como, de un momento a otro, surgió un plan: Torres del Paine.

Mi principal motivación para escribir este post como uno de los primeros fue porque al momento de organizar este viaje no encontré en la web toda la información clara y necesaria para hacerlo – considerando que el parque estaba funcionando por primer año con una nueva modalidad. Espero que les sirva como guía.

En esta aventura mi compañía sería Alena, una amiga francesa a quien conocí en Sídney – historia que les relataré más adelante. Por ahora, les contaré que su principal motivación era visitar Chile y otros países de Sudamérica, una excusa más que perfecta para ponerme manos a la obra y comenzar a gestionar esta interesante travesía.

Torres del Paine: paraíso al sur de Chile

El primer paso fue reunir fotos de los impresionantes paisajes de Torres del Paine, tarea que la verdad no fue muy difícil, considerando que se trata de una de las Maravillas del Mundo actual. Así que, poco a poco, se las fui enviando, y como lo suponía, quedó encantada, incluso aceptó el desafío de realizar el circuito de la “W”.

Todo sonaba de ensueño, pero debo confesarles que para mí un verano sin playa, no es verano. Entonces, otra idea vino a mi cabeza: ¿Qué tal si nos juntábamos en Brasil? Y esta vez el lugar elegido sería Florianópolis, ya que aún no había tenido la suerte de estar allí. De esta manera, nos encontraríamos en el aeropuerto de Florianópolis y luego nos iríamos a un hostal a Lagoa da Conceição, estaríamos allí dos noches, y finalizaríamos la ruta carioca con dos días en Camboriú.

Seguramente se preguntarán qué pasó con Torres del Paine; no se preocupen, era nuestro siguiente destino. Llegamos a Santiago (Chile), nos quedaríamos tan sólo dos días – a hacer cambio de equipaje-, y después volaríamos hasta Puerto Natales, ciudad desde la cual nos trasladaríamos hacia Torres del Paine. A simple vista una locura, ¿cómo pasaríamos de los 35°C a los cerca de 10°C dentro de una misma semana? Pero les digo una cosa; si no hay un toque de locura, se pierde parte de la diversión.

A sudar la camiseta

Realizar el circuito de las Torres del Paine, ya sea la ‘’O’’, o bien la ‘’W’’, no es llegar, tomar el bolso y partir. Hay que planificarlo y con tiempo. Cabe mencionar que los senderos del parque se encuentran abiertos durante la temporada de septiembre a abril, y desde 2016 se exige reserva en todos los campings, cuyo comprobante debes llevar al momento de transitar por estos senderos. Y les doy un consejo: mínimo reserven con tres meses de anticipación, y si pueden hacerlo antes ideal. Recuerden que es un panorama altamente cotizado por aventureros de diferentes partes del mundo.

También se debe considerar ir con la ropa y zapatos adecuados, los implementos deben ser los indicados y lo más importante: todo debe ser liviano o en algún momento van a querer deshacerse de todo, y en el parque está prohibido dejar basura. Dado esto, con Alena compramos una carpa para dos personas de 2,7 kg., preciso.

Como les había contado, arribamos a Puerto Natales, donde pasaríamos dos días antes de adentrarnos en el parque. Y lo admito: estaba nerviosa, ya que había escuchado a amigos y conocidos que la ruta era muy compleja, y mi estado físico durante el último año se había alejado años luz a lo que podría ser el de un deportista o montañista. Pero nada importaba, yo tenía las ganas y con eso – y 9 kilos más en la espalda- partimos muy temprano al parque, específicamente en el bus de las 07:15 horas.

Día 1: refugio El Chileno

Empezamos a caminar alrededor de 10 de la mañana, desde la entrada de Laguna Amarga, tardando dos horas y media en llegar a Refugio El Chileno, algo fuerte para partir.

Una vez en el refugio, dejamos las mochilas allí y salimos rumbo a la base Las Torres. El tramo inicial nos hizo cruzar unos frondosos y  hermosos bosques, y la verdad no fue de una dificultad muy alta. Sin embargo, para llegar al mirador es necesario subir cerros de piedra suelta, lo que no sólo hace de éste un trayecto más pesado, sino también más peligroso. Recuerda siempre tener cuidado y mantener la concentración en este tipo de trayectos.

Después de este duro tramo, llegamos a la base de Las Torres y fue deslumbrante, un gran ¡wow! salía de la boca de todo aquél que lograba la meta.

2017-01-24 16.15.07

Esa noche nos quedamos en el refugio, el cual consiste en una cama con un saco de dormir. Estábamos muy, pero extremadamente cansadas, así que –sin mucho análisis- nuestra opción fue dormir. Lamentablemente, no sé si tuvimos mala suerte o siempre es así, había un grupo muy bullicioso y que retrasaron nuestro descanso, pero finalmente el agotamiento nos ganó y sucumbimos ante el sueño.

Día 2: hacia Refugio Los Cuernos

El amanecer dio la partida a nuestra nueva ruta, la cual involucraría el tramo más largo. Y lo peor, considerando los comentarios y experiencias de amigos, sería el más complicado, y por lo mismo, decidimos comenzar tan temprano.

2017-01-25 07.53.18-1

Primero, retrocedimos con dirección a la entrada de Laguna Amarga, hasta que encontramos un camino que nos llevaba hacia Refugio Los Cuernos. Como fuimos tan madrugadoras, nos encontramos con muy poca gente en el camino, así que pudimos disfrutar de la inmensidad de ese majestuoso paisaje, acompañadas solo por nuestros pensamientos, convirtiéndose en uno de esos momentos que siempre guardas, pero que cuesta describir con palabras.

Cada paso que dábamos traía consigo nuevos e impresionantes colores, todo parecía ser parte de una composición perfecta, en donde el aire puro, el viento y la lluvia te decían a gritos: ‘’recuerda que estás en el sur de este planeta”.

Resulta increíble como tan sólo cinco horas de caminata pueden hacer que te desconectes totalmente del mundo. Tu vida –y todo lo que te apremia-  la ves desde lejos, como si fuese una película, y allí solas en medio de la montaña, surgían los pensamientos más reconfortantes. No podría creer dónde estaba, pero era cierto, tan cierto como la bella e impactante postal que teníamos frente a nuestros ojos.

Finalmente, llegamos al refugio a la hora de almuerzo, o por lo menos eso creo, pues teníamos demasiada hambre. Así que armamos la carpa sobre una plataforma y comimos. Al rato, nos vimos rodeadas de otros grupos que seguían la misma ruta, la mayoría eran “americanos” que estaban deseosos de hablar y hablar. Cabe mencionar que el refugio tiene un salón y restaurante, por lo cual el lugar se convierte en un buen escenario para la vida social.

Durante la tarde hizo bastante calor, cosa que no estaba dentro de mis expectativas, pero por lo mismo me animé a lanzarme a las aguas del Lago Nordenskjöld.

Día 3: desde Refugio Los Cuernos a Camping El Francés

Sabíamos que éste sería un tramo muy corto (¡por fin tendríamos un poco de descanso!), así que lo iniciamos con calma, no sin antes tomar un contundente y energético desayuno.

2017-01-26 08.34.00

De esa manera, tras una hora y media de caminata llegamos al camping. Armamos nuestra carpa –nuevamente- y emprendimos rumbo al Mirador El Británico. A pesar de todo nuestro entusiasmo, este tramo fue muy complicado, ya que la lluvia y el viento eran tan fuertes que –aunque cueste creerlo- teníamos que abrazar los árboles para mantenernos en pie.

Al final decidimos llegar al Valle El francés. Éste fue un trayecto de dos horas, en el cual pudimos apreciar el glaciar y en pocas palabras: era despampanante, pero bastante frío. Volvimos al campamento alrededor de las cinco de la tarde, y debido a la lluvia no tuvimos más opción que quedarnos en la carpa, un panorama no tan terrible considerando que ya llevábamos bastantes horas de caminata en el cuerpo. Entonces, nos entregamos a una agradable taza de chocolate caliente, acompañadas de una buena conversación.

Al rato, empezamos a revisar el mapa que nos dieron en la entrada del parque y a divisar mentalmente con lo que nos encontraríamos. Lo leímos una, dos y tres veces, tanto en inglés como en español, hasta que decidimos dormir. En estos momentos es cuando te preguntas por qué no trajiste un libro, un juego de mesa, un vino o qué sé yo, aunque luego lo piensas y la verdad es que un gramo más hubiese marcado la diferencia, pero en nuestras espaldas.

Día 4: desde Camping El Francés a Refugio Paine Grande

Esta caminata fue de tres horas, arribando cerca del mediodía a Paine Grande, y qué les puedo decir: es maravilloso. Está ubicado frente del lago Pehoé, cuyo color turquesa nos dejó atónitas. Y como dato, les cuento que el camping permite que las carpas se armen directamente sobre el suelo.

2017-01-27 18.17.02

A pesar de que nos hubiese encantado quedarnos, teníamos que salir pronto de allí, pues nuestro propósito era alcanzar a ir ese mismo día al Glaciar Grey. Sin embargo, salimos tarde, pasadas las 14 horas, por lo cual nos vimos casi obligadas a correr para llegar a tiempo al Refugio Grey. Lamentablemente,  el viento no jugó a nuestro favor y tuvimos que abortar este objetivo y llegar solo hasta el mirador Grey.

Luego de esta decisión, la opción era volver al refugio, que estaba por lo menos unas dos horas de distancia, y –lo peor- a Alena le dolía mucho un tobillo y se le hacía muy difícil seguir caminando. Así que llegaríamos a descansar y a esperar a que Alena se sintiera mejor.

Este refugio tiene un salón para los campistas con mesones y cocina, por lo que mientras preparabas tú comida -fideos instantáneos el menú más común – podías compartir con otros grupos. Fue muy entretenido, ya que  conocimos a muchas personas y de todos lados del mundo, al anochecer – tipo 23 horas – compartimos unas cervezas con algunos de ellos.

Día 5: retorno a Puerto Natales

Había llegado el momento de volver, de despedirnos de esta agotadora pero maravillosa aventura, así que tomamos un ferry desde Paine Grande hasta Pudeto, y tras esto un bus que nos llevaría a Puerto Natales.

Al arribar a la ciudad, nos dirigimos rápidamente a un restaurante, nuestro objetivo: devorar una hamburguesa extra grande. Y no es que seamos adictas a este tipo de comida, al contrario, fue sólo  debido a que necesitábamos recuperar todas las energías gastadas durante esta odisea y el deseo imperioso de comer algo diferente a la comida instantánea.

Y con respecto a este viaje, la verdad es que quise contarles de Torres del Paine -antes que cualquier otro destino- porque es un imperdible. Si van, les aseguro que guardarían su naturaleza impactante como una de las mejores postales que han visto en su vida, no hay palabras que puedan describir tanta belleza. Sin duda, somos afortunados de que tanta maravilla se encuentre en Chile, así que anímense, prepárense (traten de hacer actividad física previamente) y recorran este paraíso del sur del mundo.

 

Torres del Paine en números

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.